Venezolanos luego de apagón: «Esto no es un sabotaje, es incompetencia»

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Venezuela entera pasó 24 horas sin luz entre el jueves y el viernes, por un apagón que el Gobierno de Nicolás Maduroatribuyó ayer a otro «sabotaje» en el embalse Guri, donde está la principal hidroeléctrica del país.

Las calles estaban vacías, como si de un domingo se tratara, los comercios cerrados, las personas atravesaban la ciudad caminando porque el metro no abrió y había muy pocos autobuses.

«Esto es insólito en un país petrolero, todo un día sin luz. Esto no es sabotaje, esto es incompetencia. Son unos ineptos. Mi familia está toda en casa, yo salí porque no sabía si tenía que trabajar», dijo a EL MUNDO Alexis Urdaneta, un fontanero de 52 años, tras atravesar media ciudad caminando para volver a su casa.

Las líneas móviles colapsaron y las personas quedaron totalmente incomunicadas. Desde Ecuador, donde emigró hace dos años, Francisco Rodríguez escribía a todos sus amigos para tratar de saber de sus padres, que no tenían señal en casa. «Le pedí a un amigo que vive cerca que fuera a ver como estaban, porque sus celulares murieron», relató.

Algunos, nerviosos, sacaron sus coches para intentar llenar los tanques de gasolina, pero la mayoría de las estaciones estaban cerradas. Quienes encontraron alguna abierta, debieron hacer horas de fila.

Muchas personas paraban sus coches en medio de la principal autopista de Caracas, porque era el único lugar con señal móvil medianamente estable. Nadie sabía lo que pasaba. «Yo no sé nada, no sé si ya volvió la luz en algún lugar o no, no sé cómo están mis familiares de otros estados. Esto es desesperante», contaba Luz Fuenmayor mientras se registraba en un hotel de Caracas para tener acceso a energía eléctrica e internet.

El hotel era uno de los pocos cuya planta eléctrica funcionó estable durante todas las horas del apagón. Una noche costaba 139 sueldos mínimos, un lujo al alcance de muy pocos.

En algunos hospitales del país las plantas eléctricas fallaron, lo que generó pánico entre pacientes que necesitan estar conectados a equipos eléctricos. Familias pobres cocinaban la poca comida que tenían en sus refrigeradores para no perderla.

En una de las pocas panaderías que abrieron en Chacao, en el este de la ciudad, más de 100 personas hacían fila bajo un fuerte sol para poder comprar un pan. Cuando estaba por llegar, tras hora y media de espera, a Carlos Gallardo y a quienes estaban tras él les informaron de que se había terminado el pan. «Esto no puede ser, esto es horrible, estamos atrapados en este país, en este infierno«, dijo con impotencia.

Mientras todo ocurría y la luz empezaba a llegar a algunos lugares de Caracas (hasta el principal aeropuerto del país estuvo horas paralizado), Maduro celebraba la «gallardía» del pueblo. «Mi total respaldo a todo el personal del sistema eléctrico nacional que mantienen un intenso trabajo para recuperar el servicio. Admiro al pueblo venezolano que resiste con gallardía este nuevo ataque de los enemigos de la patria», escribió Maduro en Twitter.

Fuente: El Mundo

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